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Cómo la alimentación influye en el trastorno del espectro autista

En este post te explicamos 5 pautas y 5 dietas para mejorar la calidad de vida de tu hijo/a con autismo a través de la alimentación.

Si tienes un hijo o una hija con autismo, alguna vez te habrás preguntado, si una alimentación más saludable y realista podría ayudarle a mejorar algunos problemas intestinales que suelen ir aparejados al autismo.

Esta es una consulta que recibo a menudo en la farmacia y por eso, escribo este artículo para desvelarte cómo puedes mejorar la calidad de vida de tu hijo/a gracias a la alimentación.

¿Sabías que más de la mitad de los niños y niñas con trastorno del espectro del autismo (TEA) presentan disfunciones o dificultades alimentarias?

El autismo se caracteriza por problemas en la comunicación y en la interacción social, así como por patrones de comportamiento repetitivos y restrictivos.

Estos síntomas pueden influir en la alimentación del niño, provocando problemas como los siguientes:

  • Poca variedad de alimentos: Los niños con autismo pueden tener una dieta muy limitada, concentrándose solo en un par de alimentos que les gusten o suelen ser muy muy selectivos con la comida, e incluso rechazar determinados alimentos. Esto puede llevar a una falta de nutrientes esenciales en su dieta.
  • Sensibilidad a ciertos alimentos: Muchos niños con autismo tienen una hipersensibilidad a determinados sabores, texturas u olores, lo que hace que no quieran comer ciertos alimentos aunque sean nutritivos.
  • Problemas gastrointestinales: El autismo se ha asociado con una mayor incidencia de trastornos gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable, el reflujo y el estreñimiento.
  • Hiperactividad: Algunos niños con autismo pueden ser muy activos y tener dificultades para sentarse a comer una comida completa.

Entonces, modificando ciertas cuestiones de la alimentación de tu hijo/a mejorará su día a día y el del entorno.

Aquí tienes 5 pautas prácticas y realistas para mejorar la calidad de vida de tu hijo/a con autismo:

  1. Introduce nuevos alimentos poco a poco: Si tu hijo o hija solo come un par de alimentos, o comen menos de 20 alimentos, o solo acepta los triturados, prueba a incluir algún alimento nuevo en pequeñas cantidades. Puedes hacerlo de forma gradual, empezando con alimentos que se parezcan a los que ya conoce (por ejemplo, si le gustan las papas fritas, puedes intentar hacer unas papas sancochadas (cocción parcial en agua hirviendo).
  2. Ofrece varios tipos de texturas: Si no le gusta la textura de ciertos alimentos, prueba a ofrecérselos en diferentes formas (por ejemplo, hervidos, al horno, en puré, etc.). Muchos niños con autismo prefieren los alimentos blandos o suaves, así que puede que tengas que probar algunas opciones hasta encontrar la que le guste. Recuerda que la exposición sensorial en el contexto de un juego puede generar una nueva experiencia con los alimentos de forma divertida.
    Por ejemplo, prueba a ponerle un único macarrón en la mesa, para que lo toque, lo huela y tras vencer sus resistencias, lo pruebe. Ya llegará a un plato entero.
  3. Introduce nuevos sabores lentamente: Si tu hijo tiene problemas para probar nuevos sabores, puedes intentar mezclarlo con un alimento que ya le guste. Por ejemplo, si le gusta la pasta, puedes añadir un poco de verdura triturada en la salsa de tomate. O si le encanta la pizza, empieza a introducir pequeñas variaciones hasta que se acostumbre.
  4. No lo fuerces: Si tu hijo no quiere comer un alimento nuevo, no lo fuerces. Puedes ofrecérselo de nuevo en otro momento o intentar una versión diferente más adelante.
  5. Prepara picoteos o aperitivos (snacks) saludables: Muchos niños con autismo prefieren hacer pequeñas comidas en lugar de sentarse a una comida completa. Ofrece snacks saludables como frutas, verduras o yogur para que pueda comer de forma saludable y realista, teniendo en cuenta sus condicionamientos y sus dificultades primarias.

Bonus: 5 dietas recomendadas para aliviar los síntomas del espectro autista.

Existen varias dietas que se han propuesto como beneficiosas para los niños con autismo, aunque no hay suficiente evidencia científica que respalde alguna de ellas. Algunas de las más aceptadas son las siguientes:

  • Dieta libre de gluten y sin caseína: Esta dieta elimina el gluten (que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno) y la caseína (que se encuentra en los productos lácteos). Se cree que algunos niños con autismo no pueden procesar adecuadamente estas proteínas, lo cual puede provocar una serie de trastornos que van desde las alergias, las intolerancias alimenticias y los efectos opiáceos de estos alimentos, pudiendo provocar deficiencias alimentarias y algunos síntomas conductuales, generando una serie de péptidos que pueden actuar como opiáceos asociados con alteraciones en el estado de ánimo y en la conducta del niño. La dieta de carbohidratos específicos tiene como propósito aliviar los síntomas de malabsorción y prevenir el crecimiento de la microflora intestinal patógena. En esta dieta se recomiendan principalmente monosacáridos, cuyas fuentes son la fruta, algunas verduras y la miel, entre otros, mientras que se restringe el consumo de carbohidratos complejos. El objetivo principal de esta dieta es restaurar la función normal del intestino y prevenir el desarrollo de microorganismos patógenos intestinales. Los alimentos que se recomiendan son la carne, los huevos, quesos naturales, yogur casero, verduras (repollo, coliflor, cebolla, espinacas, pimientos), fruta fresca, nueces y lentejas.
  • Dieta rica en omega-3: Algunos estudios han sugerido que los suplementos de omega-3 pueden ayudar a mejorar la comunicación y el comportamiento en niños con autismo. Los omega-3 se encuentran en los pescados grasos como el salmón y el arenque, así como en los suplementos de aceite de pescado.
  • Dieta baja en oxalato: En la disfunción del sistema gastrointestinal, ciertas sustancias como los oxalatos pueden afectar al desarrollo neurológico de los niños y causar anormalidades en el sistema nervioso. En pacientes con TEA se han encontrado concentraciones tres veces mayores de oxalato en plasma y en orina en comparación con los valores recomendados.
    Los alimentos especialmente ricos en oxalatos son las espinacas, remolachas, cacao, té negro, higos, ralladura de limón, manzanas verdes, uvas negras, kiwis, mandarinas, fresas, avena, trigo, anacardos, avellanas, almendras y arándanos.
    Algunos pacientes con TEA deben limitar la ingesta de oxalatos a 40-50 mg/día. Durante el tratamiento con dieta baja en oxalato, los pacientes deben recibir suplementos según corresponda, como arginina, taurina, vitaminas A y E, glucosamina, glutatión, tiamina, magnesio, CoA, citrato, calcio y zinc.
  • Suplementos dietéticos: ácidos omega-3 . El cerebro está formado, en gran parte, por ácidos grasos omega-3 que han demostrado tener propiedades neuroprotectoras, especialmente en la producción de modificaciones de la sinapsis, además de modular la señalización de las células cerebrales y participar en la modificación de las propiedades del receptor o la activación de la transducción de la señal por los receptores. Existen estudios que sugieren que con estos aportes suplementarios se mejora la capacidad lingüística, y de lectura, la pronunciación y las habilidades matemáticas de los pacientes con TEA.
  • Probióticos. Algunos niños con TEA poseen una microbiota intestinal alterada lo que origina problemas gastrointestinales. Los probióticos ayudan a restaurar la microbiota intestinal a niveles normales, aliviando los síntomas gastrointestinales. También previenen la colonización de Candida en el intestino o la reducción de especies de Clostridium. Los probióticos pueden aliviar los síntomas gastrointestinales y mejorar los problemas de comportamiento en niños con TEA.

La alimentación en el autismo es un tema complejo y puede variar mucho según las necesidades de cada niño con trastorno del espectro autista, sin embargo, con pequeños cambios en la alimentación del niño/a con autismo podemos logran una mejora en su calidad de vida y comportamiento, tanto del niño/a como del entorno.

¿Qué te pareció este artículo? Si tienes un hijo/a con autismo, ¿conoces alguna otra recomendación con la alimentación para compartirnos? Me encantaría leerte en los comentarios.

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